EXTREME RACING
por Andrea Di Marcantonio
Foto: Stefano Taglioni

El motocross es un deporte muy particular, duro, excitante.
Las situaciones varían en cada vuelta, el terreno cambia en función de los pasajes mientras los pilotos deben gestionar una infinidad de caballos con la moto que parece que "se escapa" por todas partes.
Por esto es un deporte realmente intenso, donde a menudo conviven el coraje y la adrenalina, aunque lo que marca la diferencia es siempre la experiencia.
Experiencia es un término que encierra el conocimiento de los detalles, en cada sector específico.
No podemos convertirnos entonces en un Team Campeón del Mundo improvisando en cada carrera o confiando solamente en la pasión…
Es por ello que el Team de Claudio De Carli se ha convertido en pocos años en un punto de referencia importante para Yamaha. La estupenda conquista del título "Mundial" 125 en 1997 es la confirmación más estrepitosa, una temporada "construida" test tras test, carrera tras carrera. Al final, un team italiano ha escrito una porción de historia en el motocross mundial y ello debe ser considerado un gran resultado de equipo "made in Italy".
Este año el Team DCR (De Carli Racing) va a la conquista del título en la "dos y medio" con Claudio Federici, un muchacho que tiene tantas ganas de demostrar su capacidad también en la cuarto de litro, categoría donde nadie regala nada…
Federici es con seguridad el piloto italiano más completo, aquél con las mejores características, si hablamos de agresividad en la carrera. Actualmente en el 3° puesto en el Mundial 250 c3, el "rider" romano sabe que puede conquistar un "gran" resultado; es sólo cuestión de tiempo, de oportunidad.
Podrá realizar este sueño con el empeño y el apoyo moral de todo el equipo, hoy proyectado hacia este "compromiso deportivo" para ser nuevamente el Team Campeón del Mundo.
Y a propósito de ello, veamos brevemente cómo se realizan las motos del Team DCR.
De la moto estándar se pasa al desmontaje de todas las piezas que deberán alivianarse; se utilizan entonces largamente los "materiales nobles" como el titanio y el carbono así como ocurre con el conjunto de pernos y con algunos elementos del chasis. El carbono se utiliza en cambio para la diferente caja del filtro (un verdadero air-box) y para algunas zonas de protección del chasis. El motor es fuerte con una cabeza diferente (realizada en la factory romana) y con diagramas diferentes para que la erogación tenga más cuerpo, como asimismo una "revisión electrónica" de la central programable.
Es Federici quien puede escoger (por medio de un botón en el manubrio) el mejor trazado en tiempo real. También el silenciador del escape es diferente, con silenciador en titanio realizado especialmente por Leovince luego de una larga serie de test en la pista.
Es el momento de los test en la pista.
El sistema, de propiedad del Team DCR, es el de Malagrotta en las puertas de Roma, un circuito donde existen una multitud de superficies; arena, polvo, duro, canales profundos, etc.
Todo ello precedentemente ensayado en el banco de prueba, es puesto luego en la pista con la intención de alcanzar las mejores prestaciones, pero sobre todo, la fiabilidad durante la carrera.
Las sesiones de entrenamiento invernal son las más difíciles, tanto por el clima y el terreno fangoso como por el número de piezas que hay que probar, aunque al final, lo prioritario es el resultado…
Por esto se necesita de la pasión y dedicación al propio trabajo. Un compromiso que va más allá del ensamblaje de las piezas y de la búsqueda de los mejores componentes. Todo está finalizado a la búsqueda de los partner más capaces y apasionados, que cuenten con una fuerte tradición racing, pero sobre todo creativa. Siempre.
Es por ello que en ese sentido Leovince es un partner importante, una presencia rica si hablamos de tradición histórica. Una partnership que se renueva siempre para ofrecer competencia específica en un deporte "activo" como el motocross.